Semanas después del alta, muchos pacientes de neumonía o COVID siguen agitándose al subir un piso de escaleras, hablando entrecortado o durmiendo mal por la tos. Esa fatiga persistente no es "normal" ni hay que resignarse: la kinesiología respiratoria tiene protocolos específicos para recuperar la capacidad pulmonar.
¿Qué le pasa al pulmón después de una neumonía?
La infección deja zonas del pulmón mal ventiladas, secreciones espesas y una musculatura respiratoria debilitada por el reposo. El cuerpo compensa con respiraciones cortas y altas (pecho), lo que perpetúa la sensación de ahogo.
El programa de rehabilitación respiratoria
- Reeducación diafragmática: volver a respirar "con el abdomen" (como muestra la imagen) mejora la ventilación de las bases pulmonares con menos esfuerzo.
- Técnicas de higiene bronquial: drenaje de secreciones con ciclos activos de respiración, espiración forzada y posicionamiento.
- Entrenamiento de musculatura inspiratoria: con válvulas de resistencia calibradas.
- Reacondicionamiento físico progresivo: caminata y fuerza dosificadas con control de saturación de oxígeno en cada sesión.
¿Quiénes deben consultar?
- Pacientes dados de alta tras neumonía, COVID o bronquitis complicada.
- Personas con EPOC o asma que notaron deterioro tras una infección.
- Adultos mayores con tos productiva persistente.
- Cualquier persona cuya disnea (falta de aire) no mejora 4 semanas después del cuadro agudo.
"El pulmón se rehabilita igual que una rodilla: con ejercicio específico, progresivo y supervisado."
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¿Le interesa aplicar estos conceptos en su recuperación?
Nuestros especialistas integran esta evidencia clínica en cada plan de tratamiento personalizado.