El alta no es el final del tratamiento
El alta significa que ya no necesitas estar hospitalizado, no que la articulación esté lista. La cirugía reparó o reemplazó una estructura; lo que viene ahora es enseñarle al cuerpo a usarla de nuevo. La musculatura alrededor de la zona operada suele inhibirse por el dolor y la inflamación, el rango de movimiento se reduce y la confianza para apoyar o mover el segmento cae.
Tu cirujano define el marco: cuánto peso puedes cargar, qué movimientos están permitidos y en qué momento se avanza. La kinesiología trabaja dentro de ese marco. Por eso la primera visita parte revisando lo que te entregaron al salir de la clínica.
Qué tener a mano para la primera visita
- La orden médica de kinesiología, con diagnóstico e indicación de tratamiento (es necesaria para iniciar el tratamiento).
- La epicrisis o informe de alta, con el tipo de cirugía realizada.
- El protocolo o las precauciones que indicó tu cirujano, si te los entregó por escrito.
- Las restricciones de carga (sin apoyo, apoyo parcial o apoyo según tolerancia).
- La fecha de tu próximo control con el traumatólogo o el neurocirujano.
Qué cirugías se rehabilitan en casa
Cada cirugía tiene objetivos y tiempos distintos. Estas son las más frecuentes en rehabilitación post operatoria a domicilio:
- Prótesis de rodilla: recuperar la extensión completa temprano, avanzar en la flexión y volver a caminar sin cojear.
- Prótesis de cadera: marcha segura, transferencias que respeten las precauciones quirúrgicas y fuerza de glúteos.
- Artroscopia de rodilla u hombro: controlar el edema, recuperar el rango y volver de a poco a la carga.
- Reconstrucción de ligamento cruzado: activar el cuádriceps, recuperar la extensión y, más adelante, propiocepción y criterios de retorno deportivo.
- Reparación de manguito rotador: progresión protegida, habitualmente con un período de cabestrillo y movilidad asistida antes de la activa.
- Cirugía de columna: control motor, forma segura de levantarse de la cama y reacondicionamiento gradual.
- Fracturas operadas con placas, clavos o tornillos: movilidad de las articulaciones vecinas y carga progresiva según lo que autorice el cirujano.
La ventana del rango articular
Después de una cirugía, el tejido cicatricial se organiza rápido. Si la articulación pasa semanas sin moverse dentro de lo permitido, esa cicatriz tiende a limitar el movimiento, y el rango que no se ganó temprano suele costar bastante más recuperarlo después. Las posturas de alivio que dejan la articulación flectada o el hombro pegado al cuerpo por más tiempo del indicado son un error frecuente.
El error opuesto también existe: forzar más allá de lo autorizado para avanzar rápido. En una reparación de manguito rotador o de ligamento, eso puede comprometer lo que se reparó. El trabajo del kinesiólogo es medir el rango con goniómetro sesión a sesión y progresar en el punto justo entre esos dos errores.
Edema y dolor: esperables, pero hay que manejarlos
La hinchazón después de operar es parte normal de la cicatrización y puede durar semanas, sobre todo en rodilla y tobillo. El problema es que el edema también frena el movimiento y la activación muscular, así que conviene controlarlo desde el comienzo.
Las herramientas habituales son simples: elevar el segmento, mover el tobillo o la mano en bombeo varias veces al día, aplicar frío si tu médico lo indicó y dosificar el tiempo de pie. En algunos casos se suma drenaje linfático manual. El dolor se modula para que permita hacer los ejercicios, con TENS cuando está indicado y no hay contraindicaciones (por ejemplo, marcapasos); los analgésicos siempre los define tu médico.
Las precauciones del cirujano mandan
Hay restricciones que no se negocian, y dependen del tipo de cirugía y de la técnica usada. En prótesis de cadera, según la vía de abordaje, el cirujano puede indicar evitar ciertos rangos de flexión, cruzar las piernas o girar sobre la pierna operada. En manguito rotador suele haber semanas sin movimiento activo del hombro. En columna puede restringirse cargar peso o flectar y girar el tronco. En fracturas, la carga sobre la pierna se autoriza por etapas.
El kinesiólogo no modifica esas indicaciones: las aplica en tu casa real, en tu cama, tu silla, tu baño y tus escaleras. Si surge una duda sobre si algo está permitido, la respuesta es consultarlo con tu cirujano, no suponerlo.
Cómo es la kinesiología postoperatoria en tu casa y cuántas sesiones suele tomar
La primera visita es una evaluación inicial gratuita: revisamos tus indicaciones, medimos rango, fuerza y marcha, y vemos cómo te mueves en la casa. Con eso te proponemos un plan y una estimación de sesiones antes de que decidas. Para iniciar el tratamiento y para reembolsar necesitas la orden médica de kinesiología; la evaluación no la reemplaza. Las sesiones duran alrededor de 60 minutos y el kinesiólogo lleva camilla, TENS, bandas elásticas y goniómetro.
No hay un número único de sesiones. Depende de la cirugía, de tu condición previa y de cómo evolucionas. Lo habitual es una frecuencia mayor durante el primer mes, cuando más se juega el rango de movimiento, y un espaciado progresivo a medida que ganas autonomía. Por eso, en el período recién operado suele calzar mejor el plan Premium (10 sesiones al mes, $35.000 por sesión), y más adelante puede bastar el Essential (4 sesiones al mes, $160.000).
Atendemos de lunes a domingo, lo que evita cortar el tratamiento justo en los primeros días. Cada sesión se paga con boleta de honorarios electrónica, que puedes presentar a reembolso en tu Isapre o seguro complementario según tu plan o póliza.
Señales para ir a urgencias o avisar a tu cirujano
La rehabilitación no reemplaza los controles médicos. Hay señales que no pueden esperar a que tu cirujano conteste: ante cualquiera de las primeras cinco, ve a urgencias de inmediato o llama al SAMU (131). Las dos últimas requieren avisar a tu cirujano el mismo día; si no logras contactarlo y el cuadro empeora, ve a urgencias.
- Urgencias o 131: falta de aire repentina, dolor en el pecho o tos con sangre.
- Urgencias o 131: pantorrilla hinchada, caliente, dolorosa o enrojecida, que puede ser una trombosis venosa.
- Urgencias o 131: en prótesis de cadera, dolor súbito con la pierna acortada o girada, o no poder apoyar.
- Urgencias o 131: después de cirugía de columna, pérdida de fuerza o de sensibilidad que avanza, o pérdida del control de la orina o las deposiciones.
- Urgencias o 131: dedos fríos, pálidos, morados o adormecidos bajo el yeso o la férula.
- Avisa a tu cirujano el mismo día: fiebre, enrojecimiento que se extiende, calor o secreción en la herida.
- Avisa a tu cirujano el mismo día: dolor que aumenta bruscamente en vez de ir cediendo.